Cambiar es algo inevitable, las cosas y las personas cambian, entonces por qué cada vez hay más resistencias frente al cambio, quizá los factores más presentes hoy en día sean:

1.- la velocidad a la que se producen
2.- nuestra obstinación en que las cosas sean como queremos
3.- nuestro miedo a salir de una zona de confort, que por cierto, parece que nos hace tremendamente infelices

Esto es básicamente lo que nos hace conceptualizar el cambio como una amenaza, cuando más que una opción, es un derecho y una capacidad de aprendizaje y enriquecimiento. Normalmente lo que no cambia se estanca o se muere.

Los cambios no son una amenaza, el ser humano tiene la capacidad y la oportunidad de cambiar y eso es maravilloso. Hay una forma que leí para definir la locura y es pensar que haciendo las cosas de la misma manera vamos a obtener resultados diferentes.

Los cambios se van a producir y podemos negarlos o aceptarlos pero no podemos evitarlos. Vivimos en una sociedad que se mueve por objetivos pero la vida es un viaje, no un destino y pensamos erróneamente que podemos construirnos una vida con: la misma pareja, el mismo trabajo, las mismas amistades, los mismos propósitos y que esto permanecerá inamovible. En esta línea el mayor autoengaño es pensar que nosotras seremos siempre las mismas. Párate un momento y piensa en los cambios que ha habido en tu vida, ¿qué es lo único que no ha cambiado?… tú.

Un cambio no es otra cosa que un pequeño desequilibrio en nuestra realidad. Casi siempre nos lo imaginamos como una pérdida: ruptura de pareja, el fallecimiento de un ser querido, la adolescencia de un hijo, una enfermedad pero también hay cambios positivos que nos desestabilizan: un trabajo nuevo, un cambio de casa, me enamoro, me toca la lotería… cuidado aquí con el merecimiento, hay personas que han crecido pensando que no se merecen tener algo bueno en su vida y cuando llega se desmoronan e incluso llegan a destruirlo…

Pero estamos preparados para el cambio, incluso biológicamente. Nuestras células van cambiando constantemente para adaptarse al entorno y nosotros a la sociedad y las demandas que ésta nos plantea. Hay que escuchar al cuerpo, al propio organismo, este nos va diciendo si necesitamos un cambio o no y del tiempo que precisamos para hacerlo, hay personas que niegan los cambios y opondrán mucha resistencia, otras en cambio, quieren cambiar constantemente, lo primero que hay que hacer es escucharnos y saber qué necesitamos y para eso hay que estar conectados con el propio cuerpo mediante la atención a la respiración y la conciencia corporal.

Incluso cuando hemos decidido cambiar algo aparecerán resistencias por eso es bueno, parar de vez en cuando y escucharte de nuevo, para revisar si vas en el camino que tu necesitas o has entrado, de nuevo, en un sinsentido que te arrastra a los automatismos de siempre.

Es fundamental empezar a contemplar los cambios o las crisis como oportunidades, como puentes que se despliegan hacia otra forma de hacer las cosas, a otros modos de interpretar el mundo y afrontar la vida, creo que toda posibilidad de aprendizaje es un acto de enriquecimiento aunque nos equivoquemos o no encontremos lo que estábamos buscando.

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